Creando Comunidades Virtuales en Tiempos de Coronavirus

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Lo primero que quiero decir es que todas las ideas expresadas en este artículo son mías y  no tiene ninguna relación con el trabajo que actualmente desarrollo como Product Manager en Santander X.  

Idea principal en menos de 100 palabras 

 Una comunidad, según lo define Charles H. Vogl, es un grupo de individuos que comparten una preocupación por el bienestar de los miembros de la comunidad. 

La idea principal de este artículo es que en tiempos de coronavirus todos tenemos una necesidad de poder conectar con las personas que comparten nuestros valores.

Y debido a que no no hay posibilidad de juntarnos físicamente no nos queda más remedio que conectar de forma telemática con dichas comunidades. 

En este artículo explico que significa “Comunidad”, y también voy profundo en los cambios que implica que las comunidades necesiten conectarse de manera virtual. 

Todo empieza en la Comunidad

Podríamos decir que una comunidad en realidad un lugar de pertenencia. Es un sitio en donde somos parte de algo más grande que nosotros mismos.  

En algunos casos, las comunidades nos vienen impuestas desde el momento de nacimiento, y en otros elegimos las comunidades a las que pertenecemos de forma más o menos consciente a medida que crecemos y nos independizamos.  

Me gustaría distinguir que una comunidad no es una familia.  

Podríamos decir que la comunidad es un círculo más amplio que una familia.  Una comunidad involucra a más personas y tiene más interacciones y conexiones entre sus miembros.  

Otra forma de definir una comunidad podría ser un conjunto de personas que comparten una visión del mundo y una serie de rituales y costumbres que hacen a sus miembros sentirse parte de dicha comunidad. 

Este es el caso de las personas que pertenecen a comunidades religiosas.  

Las costumbres y rituales en comunidades muchas religiosas distinguen a la gente que está dentro de dicha comunidad de los que son agentes externos de dicha comunidad.  Hay costumbres que parecen totalmente normales dentro de la comunidad, y que desde fuera se podrían calificar como poco de “extrañas”. 

Pongamos como ejemplo las comunidades judías ultraortodoxas como se ve en la serie de Netfix “Unorthodox”.  

Visto desde fuera, muchas de las costumbres y rituales que la comunidad judía de la serie tiene total sentido para personas que no pertenecen a la comunidad.

Las personas que pertenecen a la comunidad entienden los rituales, las costumbres, comparten las formas de vestir, de hablar, de interaccionar y también lo que es aceptable y lo que no dentro de la comunidad. 

Curiosamente, lo que para la gente de la comunidad es totalmente normal, para personas ajenas a  la comunidad dichas costumbres no se entienden e incluso son abiertamente criticadas. 

Al principio del artículo compartí la definición que Charles usa para definir una comunidad: 

Un grupo de individuos que comparten una preocupación por el bienestar de los miembros de la comunidad. 

Dentro de esta definición, Charles pasa a distinguir los siguientes atributos que definen a una comunidad:

  1. Valores 
  2. Identidad 
  3. Prescripciones Morales 
  4. Costumbres  

Revisemos los atributos uno por uno 

1. Nuestros valores nos unen como comunidad 

Son ciertos valores los que nos hacen sentirnos (o no) parte de una comunidad. Dicho de otra forma, cuando pasamos a ser parte de una comunidad esperamos que los miembros de nuestra comunidad valoren las mismas cosas que nosotros valoramos (y también esperamos que los miembros de nuestra comunidad desaprueben lo que nosotros desaprobamos). 

En una capa superficial buscamos una comunidad porque queremos compartir una actividad o buscamos intereses comunes con los miembros de la comunidad.  Pero si miramos más profundamente veremos que ciertas actividades llevan a ciertas creencias y comportamientos que nosotros valoramos y esperamos que nuestra comunidad también valore y comparta. 

Un ejemplo claro son las comunidades de la asociación sin ánimo de lucro “El Arte de Vivir”, fundada por Sri Sri Ravi Shankar.  La organización tiene más de 38 años de existencia, diez mil centros en todo el mundo y está presente en más de 150 países. 

Los miembros de esta comunidad comparten las creencias de su fundador, que profesa técnicas de respiración y meditación para poder sentirnos más conectados con nosotros mismos y 

El valor fundamental de esta organización, según consta en su página web, es encontrar la paz dentro de uno mismo y unir a personas de diferentes culturas, tradiciones, religiones y nacionalidades, recordándonos que todos tenemos el mismo objetivo.

Alguien que se una a una de las comunidades del arte de vivir en el mundo a nivel superficial compartirá con otros miembros actividades en donde se lleven a cabo ejercicios de respiración y yoga.  

Pero implícitamente también se estará aceptando ciertos valores y formas de ver el mundo que permiten al individuo sentirse miembro de esta comunidad. 

2. Nuestros valores cimientan nuestra Identidad 

A medida que compartimos actividades, rituales y tiempo con nuestra comunidad, de forma inconsciente también empezamos a compartir los valores procesados en dichas comunidades. 

Queramos o no, dichas comunidades empiezan a dar respuestas a preguntas fundamentales como son: 

  • ¿Quién soy?
  • ¿Cómo debo comportarme?
  • ¿Qué debo de creer?

Las preguntas en general suelen responderse en el contexto de la comunidad, pero en muchas ocasiones dicha comunidad impregna nuestra vida y hace que las preguntas que respondemos en el contexto de la comunidad también se extiendan al resto de nuestra vida. 

El punto aquí es que cuando pertenecemos a una comunidad en la que compartimos valores e identidad, dicha comunidad nos sentimos bien con nosotros mismos y con decimos que somos. 

Compartiré 2 ejemplos que he vivido de cerca en mi carrera profesional

  • Comunidades que promueven un cambio de carrera profesional: En comunidades como las creadas en Careershifters se comparte la identidad de las personas que no se confirman con una carrera en la que no se sienten auto realizados.   Más allá de compartir retos, miedos y apoyo, los miembros comparten la identidad de “alguien que está dispuesto a hacer sacrificios para trabajar en un trabajo que esté alineado con sus valores”. 
  • Comunidades de emprendimiento: En las comunidades de emprendedores los miembros comparten la identidad de alguien que quiere crear valor para la sociedad a través de su emprendimiento.  De la misma forma que en las comunidades de cambio de carrera profesional, las comunidades de emprendimiento tienen la identidad de ser personas que pueden cambiar el mundo a través de los emprendimientos que ellos impulsan. 

3. Prescripciones morales en una Comunidad 

Las prescripciones morales de una comunidad dictan como los miembros se tratan los unos a los otros, y qué es aceptable y que no es aceptable dentro de la comunidad. 

Las prescripciones morales responden a las siguientes respuestas: 

  • ¿Que es aceptable?
  • ¿Que es inaceptable?
  • ¿Que compartimos? 
  • ¿Con quién compartimos?
  • ¿Cómo compartimos?
  • ¿A quién respetamos?
  • ¿Quien o quienes no merecen nuestro respeto?

Cuando vemos a comunidades que han sido dañadas o destruidas, vemos que ha habido una violación clara de las prescripciones morales.  Pensemos por ejemplo en la iglesia católica y todos los casos de abusos de menores que se han hecho públicos en los últimos años.  

Queramos o no admitirlo, seguramente algunas comunidades católicas han sido afectadas por esta falta de moral mostrada por algunos líderes dentro de la iglesia, y ésto ha erosionado la confianza de las comunidades. 

4. Costumbres dentro de una comunidad 

Después de un tiempo dentro de una comunidad, hay costumbres y rituales que se convierten en parte de la cultura de dicha comunidad.  

Desde fuera estos rituales podrían no tener ningún tipo de sentido, pero vistos desde dentro de la comunidad son totalmente comprensibles. 

Uno de los rituales más comunes que me vienen a la cabeza son las comunidades de programadores. Muchos de sus chistes, formas de vestir y formas de comunicarse son totalmente incomprensibles para gente fuera de estas comunidades, pero dentro de la comunidad dichos comportamientos son aceptados de forma natural. 

Otro ejemplo de las comunidades de desarrollo de software libre.  Muchos miembros que pertenecen a comunidades de software libre dedican muchas horas de su tiempo libre a desarrollar código abierto para la comunidad.  

No cobran por dicho trabajo, y dan su tiempo voluntariamente para que cualquier miembro de la comunidad pueda hacer uso de dicho software.  Para cualquier persona fuera de la comunidad del software libre este tipo de entrega altruista de tiempo de trabajo no tiene sentido, pero en la comunidad de software libre estos comportamientos son totalmente normales y aceptados. 

Todo se vuelve digital 

Si estoy contigo en una habitación puedo comunicarme contigo sin nada que se interponga entre nosotros.  Mis palabras se transmiten a través del aire entre nosotros y llegan a tus oídos y ahí se produce la comunicación entre nosotros. 

Si estas conversaciones se llevan a cabo en una comunidad, no solo compartimos ese espacio entre nosotros, sino que también compartimos movimientos, interacciones, diferentes conversaciones y experiencias.  

Quizás un día hablamos más Mario y menos con Maya. Y quizás hayan reglas no escritas como que los hombres se juntan en un subgrupo y las mujeres en otro subgrupo. 

En las comunidades físicas también se comparten abrazos, risas así como olores como puede ser el de comida que se comparte o un incienso previo a una práctica meditativa. 

Influye en la comunidad también cómo vamos vestidos y el espacio que compartimos.  

Todos estos detalles que pasan desapercibidos porque los interiorizamos y los damos por sentados dan forma y moldean nuestra comunidad. 

Todas estas interacciones en el mundo real desaparece y todo se vuelve digital.   

De repente los olores, los espacios, los abrazos, los subgrupos.  Todo desaparece y se sustituye por diferentes productos que permiten que a pesar de la distancia podamos seguir en comunicación. 

Los medios que tenemos para comunicarnos con nuestras comunidades de forma virtual son las siguientes: 

  • Video llamadas 
  • Llamadas en grupo 
  • Chats 

Video Llamadas

Lo primero a lo que ha recurrido el mundo en tiempos de coronavirus es a la video llamada.  Plataformas como Whatsapp o Skype (usualmente usadas para llamadas personales) o Zoom (más comúnmente usadas para llamadas de trabajo) han crecido significativamente en uso. 

El reto de este medio es el orden en el que se llevan a cabo las llamadas. Los grupos profesionales que ya tenían costumbres y rituales lo tienen mucho más fácil para pasar al mundo digital. 

Un ejemplo son la “daily” (que en inglés se traduciría como “diaria”) es una llamada de 10 a 15 minutos que tienen los equipos de desarrollo para explicar en qué están trabajando y si necesitan apoyo del equipo para poder seguir adelante con los desarrollos. 

El paso a digital no tiene mayor incoveniente porque los rituales en físico y digital son muy similares. 

El problema viene cuando las interacciones son muy informales y desestructuradas en la vida real, o si las interacciones han comenzado en el canal digital. 

En estos casos se necesita que alguien de la comunidad lidere la llamada y ponga estructura y objetivos claros en la llamada.  Se debe marcar el propósito así como los pasos para llevar a cabo dicho propósito, ya que en caso contrario las videollamadas pueden perder foco y alargarse en el tiempo. 

Yo personalmente recomiendo que todos los participantes enciendan la cámara para que las personas que estén en la llamada puedan “ver” al resto de las personas en la llamada, y esto ayude a los miembros de la comunidad a sentirse más unidos. 

Llamadas en grupo 

En ocasiones las videollamadas no son posibles o efectivas por razones tales como la falta de conexión estable de internet, o la imposibilidad de acceder a internet de alta velocidad en la localización de algunos miembros del equipo. 

En este caso lo que algunas comunidades llevan a cabo es una llamada en grupo.  

Aunque esta modalidad de llamada parezca más incómoda, la realidad es que mi experiencia ha sido que las personas en la llamada están más atentas a la conversación y menos distraídos por las imágenes que ven del resto de participantes. 

Chats 

Otra forma de conectar con nuestras comunidades es a través de chats.  Este canal no es algo desconocido a las comunidades físicas. De hecho, muchos grupos de personas ya comparten chats a través de WhastApp para poder organizarse. 

El canal de chat de repente pasa de ser un soporte para organizar la comunidad a un posible canal principal de interacción con los miembros de nuestra comunidad. 

Algunas de las ventajas del mundo digital 

Aunque parezcan todo desventajas con el cambio del mundo real al digital, también el mundo digital nos proporciona algunas ventajas que el mundo físico no permite, y que a continuación vamos a detallar. 

Sin contagio 

Una de las grandes ventajas de las comunidades virtuales es que no hay contagios. Pareciera una tontería, pero no lo es.  A través de las nuevas tecnologías podemos seguir conectando, conversando, aprendiendo y creciendo juntos. 

Quizás no podemos abrazarnos, pero si que podemos compartir lo que sentimos a través de un “te quiero” o un “gracias”.  

Asincronía

Todos los canales digitales, debido a su naturaleza, pasan por servidores que crean la posibilidad de que las conversaciones queden grabadas, y que unos miembros puedan continuar la conversación más tarde a pesar de no estar presentes cuando dicha conversación comenzó. 

Grabar las interacciones 

En muchos casos tenemos a posibilidad de grabar una videoconferencia, guardar un mail o ver las interacciones en un chat. 

Todas estas conversaciones se pueden grabar para poder revisarlas posteriormente, y poder mirar hacia atrás en el tiempo y ver como la comunidad ha evolucionado y crecido por el tiempo. 

En cierto modo, las interacciones y conversaciones se convierten en la memoria colectiva de la comunidad. 

Globalidad 

Cuando una comunidad se digitaliza, en cierto modo se abre al mundo entero. Cualquier persona que comparte los valores y formas de ver el mundo de la comunidad podría potencialmente unirse. 

Esto permite que cualquier persona en cualquier parte del mundo pueda ser parte de una comunidad a la que se siente conectado. 

Mezclando los dos mundos 

La mezcla del mundo digital con el mundo de las comunidades no es algo nuevo que ha traído el coronavirus, pero si es algo que creo que será cada vez más común, natural y que será una manera de seguir conectado con las comunidades que nos hacen crecer y evolucionar. 

Conclusiones 

 

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